Desarrollo Ruminal en Becerras
Dr. James Quigley, Diamond V Mills,
Cedar Rapids, IA USA (http://www.calfnotes.com)
INTRODUCCIÓN
¿Qué Pasa con las Becerras?
Las becerras experimentan un cambio sorprendente desde que nacen hasta que son adultas. Uno de los cambios más extremos es el desarrollo del aparato digestivo. Al nacer, el rumen de la becerra es estéril, pequeño y no funcional. No obstante, tan solo unas semanas después el rumen es el sitio principal de la fermentación y producción de energía (en forma de ácidos grasos volátiles) y proteína (como proteína microbiana) para el animal. El desarrollo de la becerra también le permite llegar al destete, mismo que reduce los costos asociados con la recría y le permite utilizar los forrajes y concentrados como fuentes de nutrientes.
Destete
Al destetar a las becerras su costo de producción disminuye considerablemente, porque la leche entera o sus sucedáneos son mucho más costosos que los alimentos iniciadores, y además también se reducen los costos de mano de obra asociados con la administración de alimentos líquidos. Por lo tanto, tiene sentido económico destetar a las becerras tan pronto sea razonable. Tradicionalmente, los investigadores y los profesionales dedicados al extensionismo han recomendado el destete a las cuatro semanas, argumentando que a esta edad las becerras tienen un desarrollo ruminal suficiente como para obtener los nutrimentos adecuados tan solo del alimento iniciador. No obstante, de acuerdo con el estudio realizado en 1992 por el Sistema Nacional (Estadounidense) de Monitoreo de la Salud Animal (NAHMS), aproximadamente sólo el 10% de los ganaderos desteta a sus becerras a las 4 semanas de edad o menos, lo cual indica que la mayoría ha abandonado esta práctica por sus propias razones. Una encuesta informan realizada entre los médicos veterinarios también ha hecho surgir la cuestión del destete precoz, encontrado que muchos de ellos recomiendan realizar el destete a las 8 semanas de edad o más.
La práctica de promover el desarrollo ruminal conlleva otros beneficios económicos además de reducir los costos de alimentación, pues después del destete las becerras son menos susceptibles a las enfermedades y aumentan más de peso con menos costos de mano de obra y manejo. Por lo anterior, suele ser más económico manejar a las becerras para promover el desarrollo temprano del rumen, destetándolas tan pronto como sea posible.
Criterios para el destete. De acuerdo con el estudio del NAHMS (1992) sobre las prácticas de manejo de becerras, la mayoría de los productores utiliza la edad del animal como principal criterio para el destete, siendo la edad más común para este suceso las 8 semanas (32.9% de los ganaderos), aunque algunos (2.3%) lo hacen a las 3 semanas de edad o menos, y otros (21.4%) destetan a las 10 semanas de edad o más. Algunos ganaderos destetan a sus becerras cuando el consumo de alimento iniciador alcanza un nivel predeterminado (por lo general de 700 a 1,000 gramos al día) o cuando los animales llegan a un peso corporal fijado con anterioridad.
Los métodos de destete pueden ser abruptos o graduales. Los primeros se logran simplemente interrumpiendo la administración de leche de acuerdo con un criterio específico como consumo, edad, etc. El destete gradual es cuando se reduce la cantidad que se ofrece de líquido durante un tiempo antes de suspenderlo por completo. Con frecuencia, la reducción del alimento líquido se reduce administrándolo sólo una vez al día en vez de la práctica normal de administrar la leche o sustituto dos veces al día, durante 5 a 7 días, antes de interrumpir completamente esta práctica. Se cree que con esto se estimula el consumo de alimento seco mientras que se sigue permitiendo a la becerra obtener los nutrientes del alimento líquido y, posiblemente, reduciendo el estrés asociado con el destete abrupto. En general, si el rumen se ha desarrollado lo suficiente antes de interrumpir o reducir la administración del alimento líquido cualquiera de estos métodos es satisfactorio. El destete gradual con frecuencia hace que las becerras estén incómodas y hagan mucho ruido, particularmente cuando llega la hora de comer y no se les sirve alimento.
Un problema significativo asociado con el destete regido por la edad es el supuesto de que las becerras van a consumir una cantidad suficientemente de alimento seco para estimular el desarrollo del rumen a una edad dada, pero es importante notar que la preparación para el destete es una función del consumo de alimento seco y no de la edad (véase más adelante). Aunque esta relación entre la edad y el consumo puede ser aceptable en la mayoría de los casos, siempre habrá becerras individuales que tal vez no hayan consumido suficiente alimento como para tomar todos los nutrientes necesarios de éste después del destete.
El estrés del destete es causado por la reducción del consumo de energía asociada con el destete. Tal vez resulte de ayuda poner un ejemplo de esta reducción en el consumo de energía. A las 6 semanas de edad una becerra puede estar consumiendo 700 gramos de iniciador y 450 gramos de materia seca del sucedáneo de leche. Al destete recibirá sólo 700 ¸1,150 = 61% de este consumo previo. Este déficit de energía y proteína hará que el animal caiga en balance energético negativo si su consumo de iniciador no se incrementa para compensar la diferencia. Además, la alimentación líquida es una experiencia inherentemente placentera para el animal, por lo que el destete se asocia con el estrés causado por la terminación de esta experiencia.
El estrés del destete con frecuencia se exacerba si se realizan al mismo tiempo otras prácticas de manejo como descornado, movilización del animal a un alojamiento en grupo, cambios en la dieta (ofrecerle un iniciador distinto y/o heno), extirpación de tetas supernumerarias, etc. Todos estos factores de estrés se deben minimizar al destete, por lo que lo mejor es realizarlos en otro momento.
Los Alimentos Secos y el Desarrollo del Rumen
El Impacto Biológico del Destete. Al destete la becerra se ve forzada a sufrir cambios dramáticos. Consideremos los siguientes:
1. La fuente principal de nutrimentos cambia de líquida a sólida.
2. La cantidad de materia seca que recibe se reduce dramáticamente al destete.
3. La becerra debe adaptarse de la digestión tipo monogástrico a la de tipo rumiante en lo que se refiere a fermentación y digestión.
4. Es frecuente que ocurran cambios de alojamiento y manejo alrededor del destete y esto agrava el estrés.
Al nacer, el rumen y el retículo están subdesarrollados, son estériles y no funcionan. Los alimentos líquidos sobrepasan el reticulorrumen gracias a la canaladura esofágica, pero al momento del destete el rumen se convierte en el principal compartimiento gástrico. Incrementa su tamaño, su actividad metabólica y su flujo de sangre. Antes del destete, la fuente principal de nutrimentos es líquida. Durante el período de transición, se utilizan tanto alimentos líquidos como sólidos para proporcionar nutrimentos al animal, pero después del destete sólo contará con alimentos sólidos (iniciador y heno). Antes de consumir alimento sólido el abomaso es el compartimiento gástrico principal por lo que tanto la energía (glucosa y grasa) como la proteína derivan de las fuentes de la dieta. No obstante, al destete el rumen se ha convertido en un compartimiento importante del estómago por lo que todo el alimento consumido se expone a la fermentación bacteriana antes de llegar al abomaso, con el resultado neto del cambio de tipo de energía y proteína disponible para el animal.
No sólo cambia la actividad de los compartimientos gástricos, sino que también lo hace el tamaño de cada uno de ellos. El porcentaje del estómago en forma de reticulorrumen se incrementa de aproximadamente del 38% al 67% hacia las 16 semanas de edad (Cuadro 1). Notemos, sin embargo, que hacia las 4 semanas de edad el reticulorrumen se ha incrementado para ocupar el 52% de la capacidad gástrica total. Por el contrario, la proporción del estómago en forma de abomaso se reduce del 49% al nacer a sólo el 11% después de las 32 semanas de edad. El tamaño absoluto del abomaso no disminuye, sino que el reticulorrumen simplemente crece a una velocidad mucho mayor que el abomaso durante el desarrollo ruminal.
Cuadro 1. Composición del estómago de los rumiantes a varias edades.
Compartimiento, % del Total |
Edad en Semanas |
0 |
4 |
8 |
12 |
16 |
20-26 |
34-38 |
Reticulorrumen |
35 |
52 |
60 |
64 |
67 |
64 |
64 |
Omaso |
13 |
12 |
13 |
14 |
18 |
22 |
25 |
Abomaso |
49 |
36 |
27 |
22 |
15 |
14 |
11 |
Adaptado de Church (1976).
Factores Requeridos para el Desarrollo del Rumen
Son cinco los requerimientos para el desarrollo ruminal, a saber:
1. Establecimiento de bacterias en el rumen.
2. Presencia de líquido en el rumen.
3. Flujo de salida de material del rumen (acción muscular).
4. Capacidad de absorción del tejido.
5. Sustrato.
Durante el desarrollo ruminal se presentan otros cambios metabólicos diversos tanto en el rumen como en otros tejidos, pero consideraremos los requerimientos anteriores para que el rumen comience a funcionar. El Cuadro 2 presenta un resumen de algunos de estos cambios.
Cuadro 2. Cambios fisiológicos durante el destete.
Indicador |
Prerrumiante |
Rumiante |
Social/Conductual |
|
|
Actividad de comer |
Mamar |
Masticación/rumia |
Canaladura esofágica |
Funcional |
No funcional |
Enzimas hepáticasa |
Glucolíticas/cetogénicas |
Gluconeogénicas |
Sustrato/alimento |
Calostro, Leche |
Agua, Iniciador |
Proteína bacterianab |
<30% del total al abomaso |
>50% |
Características ruminalesc |
|
|
Papilas |
Cortas y estrechas |
Más Largas y Anchas |
Muscularidad |
Poca |
Incrementándose |
Volumen |
Poco |
Incrementándose |
Metabolitos en sangrea |
|
|
Fuente de energía |
Glucosa |
Ácidos Grasos Volátiles |
b-Hidroxibutirato |
Poco |
Incrementándose |
Desarrollo mamariod |
Responde más a la proteína alta |
Responde menos a la proteína alta |
a Baldwin et al., 2004.
b Quigley et al., 1985.
c Beharka, et al., 1998.
d Brown et al., 2005.
Bacterias. Cuando nace la becerra el rumen es estéril, pues no hay bacterias presentes. Sin embargo, ya al día de edad se puede encontrar una gran concentración de bacterias, principalmente aerobias (que utilizan oxígeno). Posteriormente, los números y tipos de bacterias cambian conforme sucede el consumo de alimento seco y se modifica el sustrato disponible para la fermentación. El cambio en el número y tipo de bacterias casi siempre está dado en función del consumo de sustrato (Lengemann y Allen, 1959). Antes del consumo de alimentos secos, las bacterias ruminales existen fermentando los materiales ingeridos, como pelos, material de cama y la leche que fluye del abomaso al rumen. El sustrato ingerido también afectará los tipos de bacterias ruminales que florecen en el rumen joven. Por ejemplo, en las becerras que se alimentan principalmente de heno se desarrolla una flora distinta de la que encontramos en las que consumen principalmente grano.
Líquido en el Rumen. Para fermentar el sustrato (grano y heno), las bacterias ruminales deben vivir en un ambiente acuoso. En ausencia de suficiente agua, las bacterias no pueden crecer y esto hace más lento el desarrollo ruminal. La mayor parte del agua que ingresa al rumen procede del consumo de agua libre. Si se ofrece agua a las becerras desde una edad temprana, esto no representa problema alguno, pero desgraciadamente muchos ganaderos en EE.UU. no dan agua libre a beber a sus becerras sino hasta las 4 semanas de edad o más. El hecho de ofrecer agua en el invierno puede ser un reto significativo en Canadá y en la región norte de EE.UU., pero de todas maneras las becerras necesitan agua aunque haga frío. En ocasiones puede ser necesario colocar agua tibia en una alimentación adicional para asegurar que las becerras tengan suficiente agua líquida disponible. Se ha demostrado que el agua incrementa la tasa de ganancia de peso y reduce la diarrea (Kertz, 1984).
Ni la leche ni sus sustitutos constituyen “agua libre” pues estos alimentos sobrepasan el rumen al cerrarse la canaladura esofágica (reticular), lo cual es una respuesta neural a la alimentación. El agua libre no estimula el cierre de la canaladura esofágica de tal manera que sí entra al rumen y esto puede incrementar la ganancia de peso y el consumo de iniciador, y reducir la gravedad de las diarreas.
Salida de Materiales del Rumen. El desarrollo ruminal adecuado requiere que el material que ingresa también pueda salir. Las medidas de la actividad ruminal incluyen las contracciones ruminales, la presión del órgano y la regurgitación (rumia). Cuando nace la becerra, el rumen tiene poca actividad muscular siendo posible medir sólo unas cuantas contracciones. De manera similar, no ocurre regurgitación aproximadamente en la primera semana de vida. Al incrementarse el consumo de alimento seco comienzan las contracciones ruminales. Cuando la becerra recibe leche, heno y grano desde el poco tiempo después de nacida, es posible medir las contracciones ruminales desde tan solo las 3 semanas de edad. No obstante, cuando se les da sólo leche, no hay actividad ruminal contráctil mensurable durante períodos prolongados. La rumia se ha observado desde tan solo los 7 días de edad y tal vez no esté relacionada con el desarrollo ruminal per se. No obtente, las becerras rumian por períodos crecientes cuando se les administra alimento seco, particularmente heno.
Capacidad de Absorción del Tejido Ruminal. La absorción de los productos finales de la fermentación es un criterio importante del desarrollo ruminal. Estos productos, particularmente los ácidos grasos volátiles (acetato, propionato y butirato) se absorben hacia el epitelio ruminal, donde los dos últimos citados se metabolizan en los rumiantes maduros. Entonces, los ácidos grasos volátiles o los productos finales del metabolismo (lactato y ß-hidroxibutirato) se transportan a la sangre para ser usados como sustratos generadores de energía. No obstante, en las becerras recién nacidas no existe absorción ni metabolismo de ácidos grasos volátiles, o bien esto sucede en una magnitud muy pequeña, por lo que es necesario que el rumen desarrolle esta capacidad antes del destete.
La pared ruminal está formada por las capas epitelial y muscular, cada una de las cuales tiene su propia función y se desarrolla como resultado de diferentes estímulos. La capa muscular da soporte a la capa interior epitelial y moviliza el contenido del rumen. La capa epitelial es la superficie de absorción dentro del rumen y está en contacto con su contenido. Esta capa tisular contiene numerosas proyecciones pequeñas similares a dedos denominadas papilas, las cuales sirven como superficie de absorción en el rumen. Al nacer, estas papilas son muy pequeñas y no funcionan, por lo que tienen muy poca capacidad de absorción y no metabolizan cantidades significativas de ácidos grasos volátiles.
Muchos son los investigadores que han evaluado el efecto de diversos compuestos sobre el desarrollo del tejido epitelial en relación con el tamaño y número de papilas, su capacidad de absorción y metabolismo de ácidos grasos volátiles. Los resultados de estos estudios indican que el estímulo primario para el desarrollo del epitelio son los ácidos grasos volátiles, particularmente propionato y butirato. La leche, el heno y el grano que llegan al rumen se fermentan ahí a causa de las bacterias residentes para formar los citados ácidos, por lo que contribuyen al desarrollo epitelial generando ácidos grasos volátiles. Las esponjas plásticas y partículas inertes (que se depositan en el rumen para proporcionar “una superficie áspera”) no promueven el desarrollo del epitelio. Estos objetos no se pueden fermentar para generar ácidos grasos volátiles por lo que no pueden proporcionarlos para el ambiente ruminal. Por lo tanto, el desarrollo ruminal (definido como desarrollo del epitelio) está controlado principalmente por medios químicos, y no físicos. Esto respalda aún más la hipótesis de que el desarrollo ruminal depende principalmente de la disponibilidad de alimento seco, particularmente del iniciador, en el rumen.
Disponibilidad de Sustrato. Las bacterias, los líquidos, la motilidad ruminal y la capacidad de absorción se establecen antes del desarrollo ruminal o se desarrollan rápidamente cuando la becerra comienza a consumir alimento seco. Por ende, el principal factor que determina el desarrollo ruminal es el consumo de alimento seco. Para proporcionar el desarrollo ruminal temprano y permitir el destete precoz, el factor clave es el consumo temprano de una dieta que promueva el crecimiento del epitelio ruminal y su motilidad. Debido a que los granos proporcionan carbohidratos fermentables que se metabolizan para generar propionato y butirato, son la fuente de elección para asegurar el pronto desarrollo del rumen. Por el contrario, los carbohidratos estructurales de los forrajes tienden a fermentarse en mayor medida para producir acetato y éste tiene menos capacidad estimulante del desarrollo ruminal.
Cambios en los Nutrientes con el Consumo de Alimento Seco
Conforme se desarrolla el rumen ocurren cambios en los tipos y cantidades de nutrientes disponibles para la becerra. Por ejemplo, la cantidad de glucosa que estaba disponible como resultado de la digestión intestinal de la lactosa de la leche o su sucedáneo se sustituye ahora por ácidos grasos volátiles procedentes de la fermentación ruminal. En consecuencia, la cantidad de glucosa en la sangre disminuye mientras que se incrementa la concentración de ácidos grasos volátiles y ß-hidroxibutirato (Figura 1). Dado que la glucosa es el principal metabolito energético en todos los animales, la disminución en su disponibilidad requiere un cambio considerable en la “maquinaria metabólica” del animal.
De manera similar se presenta un incremento en la concentración de acetato y ß-hidroxibutirato en la sangre como consecuencia del desarrollo ruminal. Estos cambios siempre están íntimamente asociados con el consumo de alimento iniciador y son evidencia adicional de la relación existente entre dicho consumo y el desarrollo del rumen.
Efecto de la Forma Física de la Ración
El Papel del Forraje. Durante muchos años los ganaderos han administrado forraje (principalmente heno) a sus becerras, para promover el desarrollo ruminal. La razón común era proporcionarle el “material áspero” necesario para iniciar el desarrollo del rumen. De hecho, el desarrollo de la función ruminal es principalmente de tipo químico, pues es causado por la presencia de ácidos grasos volátiles en el rumen. La administración de forraje tiene un efecto menor sobre el desarrollo del epitelio ruminal y, desde luego, sobre su actividad y función. El concepto del “material áspero” para desarrollar el rumen es un mito, aunque el forraje es importante para promover el crecimiento de la capa muscular del rumen y para mantener la salud del epitelio. Las papilas ruminales pueden crecer demasiado en respuesta a niveles altos de ácidos grasos volátiles. Cuando esto ocurre, se pueden aglutinar reduciendo la superficie disponible para la absorción. También, hace falta un poco de “material áspero” para mantener a las papilas libres de capas de queratina, pues esto también inhibe la absorción de los citados ácidos grasos volátiles. Por lo tanto, el heno debe ser parte de la dieta después del destete. Una buena recomendación es destetar a las becerras a las 4 ó 5 semanas de edad y ofrecerles heno a partir de las 6 ó 7 semanas de edad. Si no les desteta sino hasta las 8 a 10 semanas de vida, una buena idea puede ser administrarles una cantidad limitada de heno (500 gramos al día) a partir de las 6 semanas de edad. No obstante, la cantidad de heno se debe limitar para asegurar que las becerras consuman suficiente iniciador.
Existen otras razones para limitar el heno que se ofrece a las becerras antes del destete. La primera es el consumo voluntario, pues la mayoría de estos animales no come cantidades significativas de heno si también se le ofrece grano. Por lo tanto, los productores administran a sus becerras el heno de la mejor calidad disponible en la granja sólo para convertirlo en material de cama. La mayor parte del consumo de heno ocurre sólo hasta después de las 6 ó 7 semanas de vida, siendo este un buen momento para poner el heno frente a las becerras.
Otra razón de no administrar heno antes del destete es el requerimiento de energía de las becerras jóvenes, pues dicho requerimiento está dado en función de su capacidad de consumir alimento seco. Por lo tanto, si las becerras consumen cantidades significativas de heno, esto limitará su consumo de otros alimentos, como lo es el iniciador. Esto tiene el efecto de reducir el consumo de iniciador lo cual hace más lento el crecimiento. Finalmente, la mayoría del heno tiene muy poca energía para las becerras. El requerimiento de energía de estos animales por lo general se puede satisfacer sólo cuando están recibiendo leche o un sustituto de alta calidad, y/o calostro sobrante y alimento iniciador para becerras. Incluso el heno de leguminosas de buena calidad por lo general tiene muy poca energía como para respaldar el crecimiento de las becerras antes del destete.
Estrategias que Afectan el Desarrollo Ruminal
Existen muchas formas de alimentar a las becerras. El protocolo que aquí describimos está diseñado para optimizar el desarrollo del rumen, permitir el destete precoz y reducir los costos de la empresa dedicada al desarrollo de becerras. Se debe usar en conjunto con buenas prácticas de manejo y con la evaluación meticulosa y cotidiana de las becerras.
Como ya indicamos, la clave para el desarrollo ruminal es el consumo de alimento seco – especialmente el iniciador. Para elevar al máximo el consumo de iniciador en las becerras antes del destete usted deberá:
1. Administrar cantidades limitadas de leche o sucedáneo. Dar a las becerras el 10% de su peso corporal al nacer (una buena regla es dar 4 Kg de leche o sustituto reconstituido para una becerra de 40 Kg) al día. No incrementar la cantidad de leche o sustituto que se ofrezca conforme aumenta la edad de la becerra. Sin embargo, la cantidad de sustituto sí se debe modificar de acuerdo con las condiciones ambientales (en muchas localidades se debe administrar sustituto adicional en el invierno). Por razones económicas, utilice sólo leche de desecho, calostro sobrante y sustituto de leche.
2. Servir todos los días alimento iniciador para consumo ad libitum. Este alimento debe ser fresco y limpio. Asegúrese que las becerras tengan acceso a él en todo momento. Deseche todos los días todo el alimento iniciador que haya sobrado para evitar que se acumule y se eche a perder. Los comederos de cajón o cubeta se deben mantener limpios, eliminando inmediatamente todo el alimento descompuesto, el excremento, etc. Recordemos que el proceso del desarrollo ruminal depende del consumo por lo que debemos hacer del iniciador lo más apetecible posible. Muchos ganaderos tienen éxito administrando a mano el alimento iniciador a las becerras o agregando una pequeña cantidad de iniciador o preiniciador a la cubeta de leche. Con frecuencia las becerras consumirán el iniciador mientras tratan de limpiar hasta la última gota de leche. Otros han utilizado biberones diseñados especialmente para el alimento iniciador (Quigley et al., 1994) para promover el consumo temprano de este alimento.
3. Las becerras deben contar con agua disponible a partir de los 4 días de edad, cambiándola diariamente y usando bebederos de platón. Estos bebederos o los de cubeta se deben mantener limpios también.
4. Hay que ofrecer heno de 1 a 2 semanas después del destete, a menos que éste ocurra después de las 8 semanas de edad. Si el destete se realiza a las 8 semanas de edad, se debe ofrecer una cantidad limitada de heno a partir de las 6 semanas de vida.
5. ¡Practique el destete temprano! En la mayoría de los casos es posible hacerlo a las 4 ó 5 semanas de edad.
Destete. De manera óptima cuando las becerras de razas grandes están consumiendo 700 g de iniciador durante 2 días consecutivos se pueden destetar con éxito. Cuando se les ofrece el iniciador ad libitum a partir de los 3 días de edad, esto generalmente ocurre entre las 4 y 5 semanas de vida. Sin embargo, en algunas situaciones (como en clima muy frío o durante un brote de enfermedad), tal vez el consumo de iniciador no llegue a los 700 g/día sino hasta las 5 semanas de edad. Por lo tanto, es importante que las recomendaciones de destete a las 4 ó 5 semanas de edad se sigan aplicando sentido común y buen manejo, asegurándose de no destetar a las becerras antes de que estén listas.
La mayoría de los productores estadounidenses desteta a sus becerras a las 8 semanas de edad (NAHMS, 1992), pero esto se puede reducir fácilmente a las 6 semanas de vida mejorando el manejo, o reducirse todavía más (a las 4 ó 5 semanas de vida) si el manejo es cuidadoso y esmerado. Después del destete las becerras requieren menos mano de obra y esto además reduce los costos de alimentación y tratamientos veterinarios. Por lo tanto, siempre es más económico realizar el destete precoz.
INVESTIGACIONES RECIENTES SOBRE EL DESARROLLO RUMINAL
Consumo de Agua
Recientemente evaluamos los factores que afectan el consumo de agua en las becerras antes del destete, cuando se les ofrece agua y alimento iniciador para consumo a libre acceso. Las becerras que utilizamos formaban parte de siete trabajos de investigación realizados en Ames, Iowa, EE.UU. entre 1999 y 2000. Recolectamos varios datos incluyendo el consumo de agua de las becerras todos los días, mientras continuaban en sus pruebas respectivas de investigación. Además registramos otros datos (véase el Cuadro 3) que pudieron estar relacionados con el consumo e agua o afectarlo. En total se recolectaron aproximadamente 38,000 observaciones diarias. Usando procedimientos estadísticos de regresión encontramos que los tres factores que afectaron el consumo de agua fueron el consumo de alimento iniciador, la temperatura más alta del día y la cantidad de sustituto de leche que se administró. El aspecto más importante fue el consumo de iniciador, que representó aproximadamente el 67% de la variación en el consumo de agua. Conforme se incrementa la ingesta de este alimento seco, el consumo de agua asciende también (Figura 2). De manera similar, conforme sube la temperatura aumenta el consumo de agua de manera lineal. Finalmente, en la medida en que se incrementa el consumo de agua en el sustituto de leche, nosotros observamos una disminución en la bebida de agua libre.
Cuadro 3. Factores1 evaluados para determinar los factores que afectan el consumo de agua.
Parámetro |
n |
Media |
Desv. Estándar |
Mín. |
Máx. |
Consumo de agua, l/d |
37,903 |
2.0 |
2.3 |
0 |
18 |
Iniciador, CMS2, g/día |
37,902 |
614 |
754 |
0 |
4,116 |
Leche, CMS, g/día |
37,936 |
361 |
245 |
0 |
771 |
CMS total , g/día |
37,900 |
981 |
632 |
0 |
4,116 |
Consumo total de PB3, g/día |
37,900 |
232 |
152 |
0 |
103 |
Consumo total de Grasa, g/día |
37,900 |
100 |
39 |
0 |
221 |
Consumo de Leche, ml/día |
37,936 |
505 |
1,433 |
0 |
5,670 |
1Otros factores incluyeron la temperatura diaria (alta o baja), la calificación fecal, diarrea, tratamientos, peso corporal a la llegada, IgG plasmáticas, día del estudio, datos meteorológicos, términos cuadrados seleccionados.
2CMS = Consumo de materia seca.
3PB = Proteína bruta.
Programas de Alimentación Acelerada
Existe un interés significativo en incrementar la tasa de crecimiento de las becerras jóvenes. Con este propósito, algunas compañías de alimentos en EE.UU. han comenzado a ofrecer programas de sustitutos de leche que brindan cantidades mucho mayores de estos productos que los programas convencionales. Aun cuando las implicaciones de estas prácticas quedan fuera de los propósitos de esta presentación, existe evidencia de que afectan adversamente el consumo de iniciador y retrasan el desarrollo del rumen.
Recientemente realizamos una prueba en la que administramos a 120 becerros machos Holstein ya sea un programa convencional (454 g de sustituto de leche en polvo al día hasta su destete a los 28 días) o cantidades crecientes del sustituto (de 454 a 908 g al día, destetándolos a los 42 días) y monitoreamos el crecimiento, el consumo y la salud de estos becerros. Al final del experimento de 56 días, los becerros que recibieron el programa acelerado pesaban 8 Kg más que aquellos a los que se administró el sustituto de leche en cantidades limitadas. Bebieron más leche y comieron menos iniciador. Además, presentaron más diarrea y recibieron tratamientos médicos más frecuentes. Finalmente, el costo por Kg de ganancia de peso corporal se incrementó en 15% cuando se les dio el sustituto de leche adicional.
Alimentos de Iniciación para Becerras
Las investigaciones realizadas en la Universidad Estatal de Pennsylvania evaluaron la forma del maíz en los alimentos iniciadores texturizados (Lesmeister y Heinrichs, 2004). El maíz se procesó –ya sea entero, rolado en seco, tostado rolado u hojueleado al vapor– y se agregó a un pelet y a avena entera para elaborar así el alimento iniciador. Se utilizaron 92 animales que recibieron los iniciadores durante 42 días. La forma física del maíz tuvo efectos significativos sobre el consumo, el crecimiento y el desarrollo ruminal. Resultó interesante notar que el maíz hojueleado al vapor (que es el tipo de maíz que se utiliza más comúnmente en los alimentos texturizados en Estados Unidos) promovió un desarrollo excesivo de las papilas, mayores cantidades de ácidos grasos volátiles en el rumen y en la sangre, y redujo el consumo de iniciador y el crecimiento. Tal vez esto se deba a que el procesamiento al vapor para producir las hojuelas de maíz hizo que este grano quedase muy liviano y esponjoso, incrementándose su tasa de fermentación en el rumen. Esto aumentó efectivamente la producción ruminal de propionato y butirato. Las becerras que consumieron maíz entero o maíz rolado y tostado (que se fermentó con menos rapidez en el rumen) comieron la mayor cantidad de alimento iniciador y tuvieron las mejores ganancias de peso. Es importante considerar estos datos y el grado de procesamiento. Muchos productos que contienen maíz hojueleado al vapor no deprimen el consumo pero sí promueven el desarrollo ruminal excesivo. Por lo tanto, cada tipo de producto se debe considerar individualmente.
Otro estudio realizado en Pennsylvania (Lesmeister et al., 2004) mostró que la adición de un cultivo de levaduras al iniciador incrementaba el consumo de alimento, la ganancia de peso corporal y los índices de desarrollo ruminal cuando se administró a las becerras a razón del 1 ó 2% de la fórmula hasta los 42 días de edad. El consumo de iniciador se incrementó en casi 70% cuando se incluyó el cultivo de levaduras en la dieta, en una proporción del 2% de la fórmula.
Finalmente, en una tercera investigación (Lesmeister y Heinrichs, 2005) administraron a las becerras alimentos iniciadores que contenían diferentes cantidades de melaza líquida (74% de materia seca, 4.7% de proteína, 60.6% de azúcares en forma de azúcares invertidos y 12.2% de ceniza). El iniciador fue un alimento comercial texturizado que contenía 5% de melaza y el tratamiento experimental se generó agregando todavía más melaza a esta ración. Se utilizaron 46 becerros Holstein a partir de los 2 días de edad. Se les administró calostro antes de iniciar el estudio. Todos ellos recibieron alimento iniciador y agua ad libitum. Se utilizó un sustituto de leche comercial que tenía 20% de proteína bruta y 20% de grasa, desde los 3 días de edad hasta el destete a los 28 días. Se monitoreó el consumo de alimento, la tasa de crecimiento y la salud de los animales hasta los 42 días.
La adición de melaza a un alimento iniciador para becerras redujo significativamente todos los otros componentes de la dieta (como proteína y fibra) e incrementó la cantidad de azúcar, potasio y ceniza. La adición de melaza hasta el 12% hizo que aumentara también la cantidad de alimento iniciador retenido en las cribas grandes (lo cual implicó menos finos en el producto).
La adición de melaza al iniciador tendió a reducir la ganancia de peso corporal y el consumo de alimento durante las últimas dos semanas de la prueba (Cuadro 4). En general, el consumo de iniciador –de 1 a 4 semanas– también se redujo significativamente. Los becerros que recibieron 12% de melaza consumieron 22% menos iniciador que aquellos cuya dieta contenía 5% de melaza. Esto causó una reducción numérica en la conversión alimenticia, pero estas diferencias no alcanzaron significancia estadística.
Resumen
El desarrollo ruminal en las becerras tiene una importancia crítica para asegurar el crecimiento adecuado y consistente. Los albergues, el manejo, los alimentos (tanto los líquidos como los iniciadores) se deben considerar con todo cuidado para optimizar el desarrollo del rumen y asegurar la salud de las becerras.
Referencias
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