Estrategias para incrementar la eficiencia
reproductiva del hato lechero

Hernando Lopez, Ph. D.  - ABS Global
hlopez@absglobal.com

M.V.Z. Fernando Cavazos - ABS México
fernandocavazos@absmexico.com.mx

Introducción
La industria lechera ha evolucionado dramáticamente durante las últimas décadas. Durante éste periodo, grandes avances en las diferentes áreas de manejo del hato; así como nuevas tecnologías se han desarrollado y han sido asimiladas en mayor o menor grado por los productores. Quizás una de las áreas que más ha evolucionado en los últimos años es el área de manejo reproductivo. El enfoque de manejo reproductivo moderno se basa en incrementar el numero de oportunidades para la producción de preñeces de una manera eficiente en una población de vacas elegibles. Pero ¿Cuál es el verdadero significado de “crear oportunidades para producir preñeces”? Obviamente la condición mínima para lograr producir una preñez es que la vaca sea inseminada adecuadamente cerca al momento de la ovulación. Esto es lo que representa una oportunidad para producir una preñez. Si la vaca no es expuesta a semen, bien sea porque expresó celo y no se detectó, o porque ovuló y no expresó celo, o porque simplemente no esta ciclando, no tendremos la oportunidad de producir una preñez en esa vaca. Pero entonces, ¿cómo se pueden crear más oportunidades para producir preñeces? Prácticamente hay dos opciones principales. La primera opción es incrementar la eficiencia en la detección de celos de manera que se aproveche al máximo las oportunidades que la vaca naturalmente nos ofrece cuando entra en calor. La segunda opción es crear las oportunidades a través de la manipulación del ciclo estral y la inseminación a tiempo fijo (IATF). En la mayoría de los casos la combinación de una detección de celos eficiente y un programa de IATF con buen cumplimiento, es la respuesta al manejo reproductivo del hato. Obviamente para que un programa reproductivo sea exitoso muchos factores tiene que interactuar de una manera ideal como lo muestra la figura 1.


Figura 1. Diagrama de flujo indicando algunos de los factores que influyen en la producción de preñeces.

El objetivo de este documento es examinar algunas de las medidas y herramientas que actualmente se usan en manejo reproductivo del hato lechero. Para lograr este objetivo el contenido de este manuscrito se ha dividido en tres partes principales: medidas modernas para la evaluación reproductiva, herramientas para la manipulación del ciclo estral, e implementación de programas reproductivos.

Medidas modernas para la evaluación de la eficiencia reproductiva:

Numero requerido de vacas preñadas:
El número mínimo requerido de vacas preñadas es una medida fundamental de manejo reproductivo. Producir un número adecuado y constante de preñeces y reemplazos es necesario para mantener un flujo constante de producción de leche y evitar periodos de flujo de caja bajo o peor aun, de flujo de caja negativo. El numero de preñeces producidas es una medida a la cual se tiene acceso inmediato en cada chequeo veterinario por lo cual se puede usar como un medidor para conocer si se están o no cumpliendo las metas de eficiencia reproductiva. Existen varias formas de calcular este número. El siguiente es un ejemplo para un hato de 1500 vacas.


Figura 2. Tabla de cálculo para estimar el número de preñeces requeridas en una lechería de 1500 vacas.

Para este ejemplo las variables son las siguientes: el intervalo deseado entre partos es de 13.5 meses, aproximadamente el 25% del hato se elimina cada año, la incidencia de pérdidas de gestación es del 16 %, y la tasa de concepción en vacas adultas y en vaquillas es del 30 y 60%, respectivamente. Adicionalmente es necesario calcular si existen algunos meses en los cuales la producción de preñeces se reduce (por estrés calórico, por ejemplo). En nuestro ejemplo tenemos 4 meses de estrés calórico en los cuales la fertilidad se reduce en un 30%. De acuerdo a los cálculos, esta lechería requiere producir aproximadamente 142 preñeces (113 en vacas adultas y 29 en vaquillas) por mes para mantener el tamaño del hato; lo que representa 33 preñeces (26 en vacas adultas y 7 en vaquillas) por semana.

Generalmente los productores tienen una idea aproximada del número de preñeces requeridas para mantener el tamaño del hato. Sin embargo lo que usualmente no conocen es cuantas inseminaciones (o cuantas oportunidades) necesitan para producir esas preñeces. En nuestro ejemplo, esta lechería requiere aproximadamente 98 inseminaciones por semana (87 en vacas adultas y 11 en vaquillas) para producir las preñeces requeridas. Este número de inseminaciones requeridas se puede comparar con el inventario de uso de semen. En la mayoría de los casos en hatos ineficientes aquí se descubre que el factor limitante es la falta de inseminaciones u oportunidades para producir las preñeces requeridas.

Inventario de preñeces:
Una vez se ha estimado cuantas preñeces son necesarias para mantener el ciclo productivo del hato, el paso a seguir es comparar con las preñeces que se han o se están produciendo. La gráfica número 3 muestra el inventario de preñeces para la lechería del ejemplo anterior durante las últimas 40 semanas. Esta gráfica muestra en el eje Y el número de vacas preñadas y en el eje X las semanas de gestación que estas vacas tienen (de derecha a izquierda). En este hato hay aproximadamente 19 vacas con 40 semanas de gestación, están próximas a parir, y 34 vacas con 6 semanas de gestación.


Figura 3. Gráfica de inventario de preñeces. Las barras representan el número de vacas peñadas y cuantas semanas de gestación estas vacas tienen. La línea punteada representa el número mínimo de preñeces requeridas para mantener el tamaño del hato.  

.En la evaluación inicial de este hato hace aproximadamente seis meses (24 semanas atrás) se calculó que el número mínimo requerido de vacas preñadas era de 33 por semana. De acuerdo al inventario de preñeces, el hato no estaba produciendo lo requerido (semanas 24 a 40) lo cual le representaba un estado de flujo de caja negativo (tendrían que comprar reemplazos al final del ciclo para mantener el tamaño del hato). A través de la implementación de un programa eficiente de manejo reproductivo el hato incrementó notablemente la producción de preñeces pasando a un estado de flujo de caja positivo. En este hato el incremento en la producción de preñeces ha permitido la expansión del mismo así como la venta de vaquillas de reemplazo.

Tasa de preñez:
La tasa de preñez (TP) es probablemente la medida más justa que actualmente existe para evaluar la eficiencia reproductiva del hato lechero. Una operación comúnmente usada para estimar la TP es el multiplicar la tasa de detección de celos por la tasa de concepción. Aunque esta simple operación puede estimar aproximadamente la TP en algunos casos, el verdadero cálculo de TP incorpora los conceptos de oportunidades para producir preñeces por unidad de tiempo y el resultado de estas oportunidades. La TP se calcula dividiendo el número de preñeces obtenidas por el número total de oportunidades por unidad de tiempo (generalmente 21 días). Veamos el siguiente ejemplo:

 

Ciclo

Vaca

1

2

3

5

6

1

IA

Elegible

IA/Preñez

 

 

2

IA

IA

Elegible

Elegible

IA

3

IA/Preñez

 

 

 

 

4

IA

IA/Preñez

 

 

 

5

IA

IA

Elegible

IA

IA / Preñez

6

IA

IA/Preñez

 

 

 

7

IA

IA

IA

No elegible/no IA

 

8

IA

Elegible

Elegible

IA

No elegible/no IA

9

IA

Elegible

Elegible

IA / Preñez

 

10

IA

Elegible

Elegible

Elegible

IA

En este ejemplo vamos a evaluar 10 vacas elegibles por un periodo de 6 ciclos. La vaca 1 nos ofreció una oportunidad en su primer ciclo, fue inseminada pero no preñó (IA). En el segundo ciclo nos ofreció otra oportunidad pero no fue inseminada; posiblemente no la detectamos en celo (elegible). En el tercer ciclo esta vaca nos ofreció una nueva oportunidad, se insemino y finalmente preñó. ¿Cual es la TP de la vaca 1? Obtuvimos 1 preñez de 3 oportunidades = 33%. Para las vacas 1 y 2 durante el mismo periodo la TP es de 13% (1 preñez / 8 oportunidades). Es muy importante notar que aunque la vaca 2 no esta preñada su información de manejo reproductivo se incluye en los cálculos de TP. Continuando con nuestro ejemplo, la vaca 7 nos ofreció tres oportunidades durante sus tres primeros ciclos elegibles sin embargo no preñó. Para el cuarto ciclo esta vaca se removió del hato o se decidió no inseminar (no elegible / no IA) y por consiguiente no nos ofreció una oportunidad durante ese ciclo. La vaca 8 tuvo una situación similar. En su quinto ciclo se removió del hato o se decidió no inseminar. Es muy importante notar que la información de manejo reproductivo de estas vacas que ya no están en el hato o que se ha decidido no inseminar se incluye en los cálculos de TP puesto que en el pasado esas vacas nos ofrecieron oportunidades para producir preñeces. La incorporación de información de manejo reproductivo de vacas que aun no están preñadas o que se han removido del hato o que ahora no se desean inseminar es una de las grandes ventajas de la TP. En nuestro ejemplo la TP para el hato es de 18% (6 preñeces / 34 oportunidades). El promedio nacional en los Estados Unidos es de aproximadamente 14% y una buena meta para este parámetro es de al menos 18-20%.

Tasa de detección de celos:
La tasa de detección de celos (TDC) se calcula de manera similar a la tasa de preñez. La TDC se obtiene dividiendo el número de vacas inseminadas por el número total de oportunidades por unidad de tiempo (generalmente 21 días). En nuestro ejemplo anterior la TDC es de 67% (23 inseminaciones / 34 oportunidades). El promedio nacional en los Estados Unidos es de aproximadamente 40-45% y una buena meta para este parámetro es de al menos 60-65%. Una de las formas más eficientes para incrementar la TDC es la incorporación de un programa de inseminación artificial a tiempo fijo. En este caso la TDC se incrementa porque se crea una oportunidad para inseminar todos los animales elegibles durante ese periodo; lo cual en la mayoría de los casos conlleva a un incremento en la tasa de preñez.

Tasa de concepción:
La tasa de concepción (TC) es probablemente la medida reproductiva mas comúnmente usada y se calcula dividiendo el número de preñeces por el número de inseminaciones. Sin embargo hay que tener ciertas precauciones cuando esta se calcula, por varias razones. La TC no incluye la unidad tiempo en los cálculos. Por ejemplo, si inseminamos 10 vacas y preñan 5 la TC seria del 50%. Sin embargo no sabemos en cuanto tiempo se produjeron estas preñeces (¿en un ciclo o en seis meses?). Entonces es importante definir la unidad tiempo para los cálculos de TC. Otra razón por la cual se debe ser precavido cuando se usa la TC es porque esta medida varía drásticamente dependiendo de que animales se incluyen en los cálculos como lo demuestra el siguiente ejercicio usando el nuestro hato ejemplo.

 

Ciclo

Vacas incluidas

Vaca

1

2

3

5

6

Preñadas

Actual

Rastro

1

IA

Eleg.

IA/Pre.

 

 

2

2

2

2

IA

IA

Eleg.

Eleg.

IA

 

3

3

3

IA/Pre.

 

 

 

 

1

1

1

4

IA

IA/Pre.

 

 

 

2

2

2

5

IA

IA

Eleg.

IA

IA / Pre.

4

4

4

6

IA

IA/Pre.

 

 

 

2

2

2

7

IA

IA

IA

No e/no IA

 

 

 

3

8

IA

Eleg.

Eleg.

IA

No e/no IA

 

 

2

9

IA

Eleg.

Eleg.

IA / Pre.

 

2

2

2

10

IA

Eleg.

Eleg.

Eleg.

IA

 

2

2

 

Numero de inseminaciones incluidas

13

18

23

 

Tasa de concepción (preñeces / inseminaciones)

46%
(6/13)

33%
(6/18)

26%
(6/23)

En este ejercicio dependiendo que animales se incluyan en el cálculo de TC (solamente animales preñados, todas las vacas que actualmente están en el hato, o todas las vacas incluyendo los desechos), esta media varía casi en un 50% (de 46 a 26%). Probablemente la forma mas justa de calcular la TC es incluir todos los animales que ofrecieron oportunidades durante el período de tiempo evaluado. Las tasas de concepción comúnmente observadas en los Estados Unidos son de aproximadamente 30 y 65% para vacas y vaquillas, respectivamente. La TC ha perdido importancia en los últimos años desde que el enfoque reproductivo se centra en la producción de preñeces debido a que a medida que se crean más oportunidades para producir preñeces el número de inseminaciones aumenta y la TC tiende a disminuir levemente.

En general las medidas modernas para la evaluación de la eficiencia reproductiva incorporan la unidad tiempo y la información de todas las vacas elegibles para producir preñeces. Adicionalmente estos parámetros son muy sensibles y fáciles de monitorear permitiendo así tomar las medidas necesarias a corto plazo si las metas no se están cumpliendo. A través de los ejemplos anteriores intentamos entender los aspectos fundamentales de estas medidas; pero obviamente la incorporación de estas en un programa de manejo reproductivo se hace a través del uso de programas de computador; los cuales, si están a la vanguardia en manejo reproductivo, deben ofrecer como mínimo estas medidas al productor.   

Manipulación del ciclo estral:  
La manipulación de ciclo estral de la vaca lechera se ha utilizado por varias décadas. En esta revisión vamos a enfocarnos en dos protocolos de sincronización que posiblemente son los más usados en lechería moderna (ovsynch y presincronización).

Ovsynch:
El protocolo ovsynch fue desarrollado en la Universidad de Wisconsin - Madison en 1995 (Pursley et al., 1995). Este protocolo sincroniza el desarrollo folicular, la regresión lútea y la ovulación de modo que la inseminación artificial puede efectuarse a tiempo fijo sin necesidad de detección del celo (Figura 4). La primera hormona que se incorpora en este protocolo es GnRH (100 µg) con la cual se busca inducir una ovulación. Una vez la vaca ovula se forma un nuevo cuerpo lúteo y se estimula el crecimiento de una nueva onda folicular. Siete días después la segunda hormona del protocolo es prostaglandina (25 mg) con la cual se busca inducir la regresión del cuerpo lúteo. Dos días después se incorpora la tercera hormona del protocolo la cual es GnRH (100 µg) y con la cual se busca inducir la ovulación de un folículo que para ese momento debe tener alrededor de 9 días de edad. La inseminación a tiempo fijo se recomienda 16 a 24 horas después del último tratamiento con GnRH.     


Figura 4. Protocolo ovsynch. La línea superior describe las hormonas y los intervalos de aplicación. La línea inferior los eventos que ocurren en el ovario de vacas sincronizadas.

Los resultados obtenidos con este protocolo son en la mayoría de los casos similares a los obtenidos cuando las vacas se inseminan después de celo natural. Actualmente existen muchas variaciones de este protocolo las cuales buscan optimizar sus resultados. Una de las variaciones que logra mejorar la sincronía y la fertilidad de este protocolo es la incorporación de la presincronización.

Presincronización
A través de investigaciones realizadas con ovsynch se descubrió que el estado del ciclo estral en el cual las vacas se encuentran al comienzo del protocolo (cuando reciben el primer GnRH) tiene un efecto en los resultados. Se descubrió que cuando las vacas están aproximadamente entre los días 5 al 12 del ciclo estral al inicio de ovsynch se obtienen mejores resultados. Entonces la pregunta en ese momento fue ¿cómo podemos tener la mayoría de las vacas en ese estado del ciclo estral al inicio de ovsynch? La respuesta a esta pregunta fue lo que originó el concepto de la presincronización.


Figura 5. Protocolo de presincronización con dos tratamientos de prostaglandina 14 días aparte.

La presincronización incorpora el uso de dos prostaglandinas administradas 14 días aparte. Generalmente cuando un grupo de vacas ciclantes reciben estas dos prostaglandinas un gran porcentaje de ellas (cerca al 90%) vienen en calor la semana siguiente (días 2 al 7) después de la segunda prostaglandina. Si se inicia ovsynch 14 días después de la segunda prostaglandina, entonces aquellas vacas que vinieron en calor temprano (día 2 después de la segunda prostaglandina) van a estar aproximadamente en el día 12 cuando reciban el primer GnRH de ovsynch. Similarmente, aquellas vacas que vinieron en calor tarde (7 días después de la segunda prostaglandina) van a estar aproximadamente en el día 7 del ciclo cuando reciban el primer GnRH de ovsynch. De esta forma la presincronización sincroniza las vacas en la fase adecuada del ciclo estral al comienzo de ovsynch. Obviamente, en una situación en la cual se puede hacer una detección eficiente de celos la presincronización ofrece la oportunidad para hacerlo de manera organizada y al mismo tiempo optimiza los resultados de ovsynch.

En general existen varios protocolos de sincronización y no existe uno que se pueda aplicar universalmente a todas las explotaciones lecheras. En éste documento revisamos únicamente los más comúnmente usados. Es importante notar que existen varias variaciones de éstos protocolos en cuanto al intervalo de tiempo cuando se aplican las hormonas y el tiempo de la inseminación. Muchas veces los productores se preguntan ¿cuál de todos es el mejor? En nuestra experiencia lo que usualmente observamos es que la mayor limitante para el éxito de cualquier protocolo es el cumplimiento del protocolo en si. Irónicamente esta es la parte a la que menos atención se le presta porque en la mayoría de los casos se asume que las hormonas fueron administradas de acuerdo al protocolo cuando la verdad es que algunas no se dieron o no se dieron a los tiempos adecuados. 

Implementación de programas reproductivos

Control de la variación en días en leche a la primera inseminación:
            Como ya se mocionó anteriormente la condición mínima para lograr producir una preñez es que la vaca sea inseminada adecuadamente cerca al momento de la ovulación. Una vez se ha establecido el periodo voluntario de espera para la lechería, el cual es una decisión de manejo que tradicionalmente varía entre 40 y 70 días en la mayoría de los hatos; la vaca es elegible para recibir la primera IA al final del mismo. Desafortunadamente muchas vacas no reciben su primera IA posparto hasta después de los 100 días en leche (DEL) como lo muestra el siguiente ejemplo.


Figura 6. Distribución de días en leche a la primera inseminación. Esta gráfica muestra la  distribución típica de un hato que basa su manejo reproductivo únicamente en la detección visual de celos.

            En esta lechería cada uno de los puntos representa la primea IA de cada vaca elegible durante un periodo de un año. En el eje Y están los DEL cuando las vacas fueron inseminadas por primera vez y en el eje X la fecha de parto. Una línea horizontal en los 100 DEL representa la meta para la cual este productor asumía que todas sus vacas habían sido inseminadas al menos una vez después del parto. En este hato casi un tercio de las vacas recibieron la primera IA después de los 100 DEL. Obviamente ninguna de estas vacas tubo la oportunidad de concebir antes los 100 DEL. Esta gráfica representa la distribución de DEL al primer servicio de una lechería que basa su manejo reproductivo exclusivamente en detección visual de celo. Las vacas que no cumplieron la meta fueron vacas que estaban ciclando y no las detectaron en celo, o estaban ciclando y no expresaron celo, o simplemente no estaban ciclando. Independientemente de la razón estas son vacas en las cuales no tuvimos oportunidades de producir preñeces antes de los 100 DEL. La pregunta ahora es ¿cómo puedo garantizar que la mayoría de las vacas elegibles reciban la primera IA antes de la meta, por ejemplo para antes de los 100 DEL? La respuesta es inseminación a tiempo fijo como lo demuestra la información del mismo hato durante el año siguiente.


Figura 7. Distribución de días en leche a la primera inseminación. Esta gráfica muestra una distribución típica de un hato en el cual se combina la detección visual de celos con la IATF.

Para el siguiente año se tomó la decisión de incorporar el protocolo ovsynch al programa de manejo reproductivo. La figura 7 representa la distribución de DEL al primer servicio de un hato que usa la combinación de detección visual del estro y ovsynch. En este ejemplo, las vacas no detectadas e inseminadas para los 70 DEL se enrolan automáticamente en el protocolo ovsynch de tal manera que para antes de los 90 DEL la mayoría (>95%) de las vacas elegibles han recibido la primera IA posparto.
Otra alternativa para controlar la distribución de días en leche al primer servicio es la de utilizar un protocolo completo de presincronización como lo muestra la figura 8. En este ejemplo la detección de celos y la inseminación se hace de manera eficiente después de las dos prostaglandinas de la presincronización. Aquellas vacas que no se inseminan después de la presincronización se enrollan ovsynch.


Figura 8. Distribución de días en leche a la primera inseminación. Esta gráfica muestra la distribución típica de un hato en el cual se combina la detección visual de celos con presincronización e IATF.

Re enrolamiento o re sincronización
Una vez las vacas han sido inseminadas por primera vez el paso a seguir es identificar prontamente las vacas que no concibieron. Estas vacas deben ser re inseminadas (re enroladas o re sincronizadas) rápidamente. Es importante recordar que la idea principal de manejo reproductivo es crear oportunidades para producir preñeces rápidamente y estas vacas no preñadas representan la población ideal para crear oportunidades. La otra fuente de vacas no preñadas que se pueden incluir en el programa de re enrolamiento son las vacas que abortaron y son elegibles nuevamente para la producción de preñeces. La gráfica número 9 muestra algunos de los protocolos comúnmente usados para re sincronizar vacas no preñadas.

De ésta gráfica las opciones que actualmente se recomiendan son las últimas tres en las que se incluye ovsynch y en las que se garantiza que todas las vacas elegibles son re inseminadas de una manera eficiente. Probablemente la opción mas comúnmente usada es en la cual la iniciación de la re sincronización (la administración del primer GnRH de ovsynch) se hace el mismo día del chequeo veterinario. De ésta manera una nueva oportunidad para producir preñeces se crea en estas vacas elegibles en aproximadamente 9 o 10 días después de ser diagnosticas como vacas no preñadas. La siguiente opción más agresiva para la re sincronización, es iniciar el protocolo de re sincronización (la administración del primer GnRH de ovsynch) una semana antes del chequeo veterinario en todas las vacas. Una semana mas tarde, al chequeo veterinario, las vacas no preñadas se tratan con prostaglandina y dos o tres días después recibe el segundo GnRH y la IATF. De ésta manera una nueva oportunidad para producir preñeces se crea en estas vacas elegibles en aproximadamente 2 o 3 días después de ser diagnosticas como vacas no preñadas.      

 


Figura 9. Protocolos potenciales de re sincronización.

Resumen
Para obtener eficiencia reproductiva en los hatos lecheros actuales, en los que hay una mayor dificultad para detectar las oportunidades de generar preñeces debido a que los patrones de manifestación de celo han cambiado, haciendo más difícil determinar cuáles vacas se encuentran cercanas a la ovulación; se tiene que optimizar la detección de celos, por un lado, pero también recurrir, en la mayoría de los casos, a herramientas apropiadas de manipulación del ciclo estral que nos liberen de la necesidad de detectar forzosamente el celo de la vaca para poder exponerla a semen. La sincronización de la ovulación nos permite generar oportunidades de concepción y saber, con suficiente precisión, el rango aproximado de horas en que la vaca tratada va a ovular y por ende nos permite exponerla a semen con probabilidad de concepción casi igual a las de un celo natural.
El gran reto es lograr preñar por lo menos una de cada cinco “vacas elegibles para servicio” que tengamos en cada período  de 21 días (20% de Tasa de Preñez por ciclo) y si tomamos en cuenta que, en las condiciones actuales, es difícil superar un 35% de tasa de concepción; nos vemos en la necesidad de inseminar por lo menos el 60 – 65% de las vacas elegibles, de otra forma no se logra la meta. Lograr exponer a semen esa proporción de las vacas elegibles, utilizando únicamente la detección de celos naturales, es sumamente difícil, por lo que se tienen que implementar programas reproductivos que nos permitan lograr mayor eficiencia en las dos etapas reproductivas: 1) Hasta lograr dar primer servicio (controlar la variabilidad en días en leche a primer servicio) y 2) Después del primer servicio (reenrolar o re-sincronizar a la brevedad, vacas que resultan no gestantes al diagnóstico).
Como complemento indispensable, se requieren formas apropiadas de medir el nivel de eficiencia con que estamos trabajando. Las medidas mencionadas: Número de preñeces requeridas, Inventario de Preñeces, Tasa de Preñez y Tasa de Detección de Celos, son algunas de las más aceptadas actualmente y a la vez más útiles. Es importante tratar de contar con los programas de computadora adecuados que nos permitan utilizar las herramientas modernas de medición.

Referencias
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